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Me
llenabas la sangre
fluías por las vías de mis nervios
tu aliento templaba mi cuello
tu mirada me veía al mirarme.
Pero
este tren sin paradas
que vigila riguroso mis palabras
que exige las respuestas que tú esperas
me encadena las mu?ecas con reproches
y borra mi sonrisa
y la envejece.
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