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En trenes rigurosamente vigilados
De Juan Francisco Navarro Llinares
 

Con rumbo incierto
y con los días robados de la infancia
parten en trenes rigurosamente vigilados
los recuerdos que atesorábamos
en los cajones secretos del alma.

Con calma pero sin descanso
el tiempo nos estirpa
una a una
cada ilusión intacta
y deja en su puesto algo
que se parece mucho al vacío.

En trenes
rigurosamente vigilados,
o en habitaciones de hotel
con la puerta sellada,
o en la ciudad sin límites
de la que nunca has escapado.