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Desde
este andén,
en esta estación
donde se hizo invierno
de repente,
así en un momento.
Ahora los trenes
llevan lazos negros
y el tiempo se detuvo,
se apagaron los soles,
relojes de arena
que explosionaron
junto a muchos corazones,
llenándolo todo
de pedazos de carne
y de polvo,
de esperanzas rotas,
y de ajadas ilusiones.
Absurda violencia.
Afónicos lamentos
de voces
que hicieron callar.
Los dioses lloran,
y lloran los hombres.
Clamo perdón
en nombre
de la raza humana.
Lloran los cipreses
en los cementerios.
Se oyen sirenas,
angustia de mortaja.
Gritan los vagones.
Marzo se volvió negro.
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