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Ella
estaba esperando el tren,
yo vagaba perdido en el andén.
Era tan bella y tan hermosa;
era una diosa huida del edén,
una rosa en medio del asfalto,
todo un sueño hecho mujer.
Ella me miró, yo la deseé;
mi corazón loco gritaba "ven",
mi cuerpo le dijo "soy tuyo"
ella me susurró "te haré creer".
Nos ocultamos en los lavabos,
para fundirnos en una sola piel;
fui su amante y su esclavo,
ella mi ángel al amanecer.
De repente murió el sueño
por los golpes del viejo bedel.
"¡No tienen vergüenza alguna!
¡Salgan de ahí de una vez!"
Abrí la puerta desnudo y absorto,
sin darme cuenta que sólo me quedé;
pues ya no había nadie a mi lado,
había huido mi ángel hecho mujer.
Aquel día acabe en el cuartel
y ella nunca más la volví a ver.
Preso sigo aún de sus encantos,
y sueño con ella al anochecer
pensando en qué habría pasado
sin la vigilancia de aquel bedel.
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