|
Supongo
que las circunstancias personales de limitada actividad física
y creativa en los meses anteriores influyeron decisivamente a la
hora de generar la necesidad acumulada que impulsó esta serie.
Pues exigía de toda la voluntad posible para asumir la disciplina,
intensidad y dedicación que iba a suponer. Tengo que admitir
que muchas de las reflexiones que aquí hago surgieron durante
el proceso de realización de las obras y no antes. Como otras
veces, la intuición se adelantó al sentido cuando
meses atrás no pude comprender mi inédita insistencia
en volver sobre una misma forma en dos dibujos consecutivos. Ya
entonces, su aparente agitación y simpleza estructural, me
hizo referirme coloquialmente a ellos como "las moscas"
-no porque las moscas sean anatómicamente simples, sino haciendo
una elipsis hasta el modo simple en el que las representamos-. Las
ganas de volver sobre ello quedaron inevitablemente aparcadas por
tres meses. Entonces recibí un encargo, disponía de
un mes para realizarlo, y por cuestiones accesorias del mismo habían
de ser 265 obras, ...era la oportunidad de retomar el asunto, era
el retornar del aspa. Durante esos 25 días cumplía
con mi sustento biológico esencial y dibujaba... Más
allá de los límites físicos del papel y de
los medios secos, ya de por sí versátiles, las variaciones
se iban expandiendo en toda dirección sin restricción
previa de ningún tipo, salvo la permanencia de la estructura
original, cada vez menos evidente y más imbricada en la complejidad.
|