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"Primero
quiso encontrar la raya de la lluvia.
Esa que empapa medio cuerpo, mientras el otro medio disfruta aún
de estar seco,
y se marchó a Londres.
Luego quiso recoger en un cubo las finas ebras del viento, para
soltarlas en primavera, y cambió su rumbo hacia el desierto
del Sáhara.
Para terminar con el cubo en las Islas Maldivas.
Regresó unos años después, buscando los números
del tiempo, que había ido perdiendo en su viaje y en el psiquiátrico
del que se había escapado.
Terminó, finalmente, culpando a un calendario de su desdicha."
Rubén Gandía.
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