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Cuando era pequeña mi padre me regaló su maleta...Por
eso, si tuviera que definirme cabría dentro de esa maleta,
si tuviera que destacar un elemento de mi obra sería mi maleta,
si él se marchara cogería mi maleta, si tuviera que
huir ella me acompañaría.
La maleta se ha convertido en mi compañera de viaje, adquiriendo
diferentes matices en su recorrido: como habitáculo, como
caparazón para esconderse, como transporte, como mi propia
prolongación...
Diferentes versiones de maletas cerradas que hoy se abren para mostrar
todo aquello que se ha ido perdiendo con el tiempo: momentos, sensaciones,
personas queridas, recuerdos, amigos, sonrisas...
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Sobre tela
120x140 cm
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C/ Labradores,
14
965 14.96.66
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