El cuerpo ha sido objeto de innumerables estudios y comentarios tanto artísticos como no artísticos. Es en la cultura todo un símbolo que resume nuestra expresión como individuos y el material más personal y lúdico para reconocernos. Nuestro cuerpo, y el uso que hacemos de él, expresa en sí nuestra ansia más reveladora y liberadora. Nunca este fue tan visible como en nuestra época y su interacción con diversos objetos y materiales es cada vez más rica y sofisticada. Nuestra piel es el soporte artístico más sugerente y su imagen, texturas y olores así como nuestras sensaciones, reivindican el placer y el dolor como los vértices de un devenir complejo de nuestra humanidad. Es nuestro cuerpo un espacio de convivencia y comunicación, de encuentro y desencuentro, de placer y agresión.